LA BARRACA (1932-1936)

Modesto "unformado" con el mono azul de la Barraca
Modesto "unformado" con el mono azul de la Barraca

Quizá los años de La Barraca sean para Modesto los más decisivos de su carrera artística. No tanto por su producción teatral, sino por la influencia que ejerció Federico García Lorca en su manera de entender el teatro y la vida, en su afán innovador y renovador del escenario teatral español. Federico y su arrolladora personalidad artística y humana ejercieron un poderoso influjo en la trayectoria vital de Modesto, algo que él exhibiría con orgullo el resto de su vida. Todo comenzó en 1932, con una convocatoria de la Universidad Central dirigida a todos los universitarios, que llevó a Modesto y a su hermano Jacinto a inscribirse y realizar unas pruebas para el Teatro Universitario, dirigido por el joven y famoso poeta Federico García Lorca. Ambos fueron admitidos inmediatamente....

Modesto,Jacinto y Federico
Modesto,Jacinto y Federico

"Mi hermano Modesto y yo formábamos parte de una compañía de aficionados que se llamaba La Sociedad Española de Arte en la que mensualmente se hacía una representación. Por aquel entonces mi hermano Modesto, que andaba por la mitad de sus estudios de la carrera de abogado y yo que empezaba los míos de Filosofía y Letras, tuvimos conocimiento de que en la Universidad, Federico García Lorca estaba haciendo pruebas entre los estudiantes para formar una compañía de teatro para divulgar el teatro clásico español por todos los pueblos de España, aprovechando e1 tiempo libre de las vacaciones de verano. Allí fuimos los dos a pasar la prueba, yo en el fondo de mi alma con la convicción de que no sería elegido, pues la prueba consistía en la lectura de un texto clásico a viva voz. Mi hermano Modesto esto lo sabía hacer admirablemente, dando todos los matices e inflexiones que se requerían, yo, por el contrario, venía a ser la antítesis del caso; leía mas tropezante que fluido y de inflexiones y demás matices, poco lúcido. En mi fuero interno yo esperaba e1 resultado de la prueba convencido del indudable éxito de mi hermano Modesto y de mi eliminación por puntos o KO técnico, lamentando que quizá no podría participar en aquel proyecto que tanta ilusión nos hacia a los dos. Sin embargo, fue sorprendente, porque cuando se publicó la lista de los elegidos los dos hermanos Higueras aparecíamos encabezando la lista". ("Recuerdo del Teatro Universitario La Barraca",Jacinto Higueras).

Modesto y Jacinto sentados,con sus compañeros de La Barraca.Federico en el centro.
Modesto y Jacinto sentados,con sus compañeros de La Barraca.Federico en el centro.

"No hubo mucha facilidad  en reunir los veinte actores y actrices, ya que muchos de los que se presentaron iban más que nada por ver qué pasaba, pero sin ninguna ilusión auténtica y con condiciones tan ínfimas para la interpretación. Seleccionados unos veinte actores para la primera etapa en el Teatro Universitario, Federico nos citó a ensayar y repartir los papeles de las obras que iban a ser estrenadas en la primera excursión por las tierras de Soria. Fueron tres entremeses de Cervantes, 'La guarda cuidadosa', 'La cueva de Salamanca' y 'Los dos habladores'. Nos habló a todos diciéndonos cuál era su intención: 'Fijaos que el teatro que se representa actualmente es malo y de propaganda, así que nuestro teatro será moderno y antiguo como el mar; es decir, primero serán Lope, Tirso, Calderón, Cervantes, Gil Vicente, y después el teatro moderno. Pero eso sí, con ojos jóvenes, no con arqueología sino sacando su esencia, desnudándola y ofreciéndola con fe, en una forma directa atractiva, a la par que esquemática en plástica para sugerir al espectador la idea de participación; tened en cuenta que la representación dramática es la mas plena misión liberadora y educativa. Un teatro sensible y bien orientado, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad de un pueblo, y un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera. Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto está moribundo, como el teatro que no recoja el latido final, el latido histórico, el drama de sus gentes y el color genuino de su paisaje y su espíritu  con risas o con lagrimas. No tiene derecho a llamarse teatro el sitio para hacer esa horrible cosa que se llama matar el tiempo'. Estas palabras dichas apasionadamente por Federico, me impresionaron y me hicieron meditar en la cantidad de obras intrascendentes que había representado, de las que apenas guardaba recuerdo por no haberse adentrado en el pensamiento y la acción dramática, tan deseados por mí. En cuanto a la declamación, necesaria en la totalidad de las obras que se montaron, fue su constante preocupación.  Decía que hay que recitar dando su valor pleno a cada verso, lentamente, subrayando con énfasis, mucho énfasis cuando el verso lo requería..

Lorca junto al emblema de La Barraca,1932
Lorca junto al emblema de La Barraca,1932

"En la villa  de Almansa ,recuerda Modesto, después de la actuación, el alcalde nos dio una cena y nos regalo un par de zapatos a cada uno. Entre los discursos elogiosos cerró el acto el poeta local, que creo que era el secretario del Ayuntamiento, y nos decía con voz meliflua ante el silencio expectante la siguiente poesia: 'La farándula pasa bulliciosa y triunfante/ es la misma de antaño/ la de Lope burlón./ Transplantada a este siglo de locura tonante/ es el carro de Tespis con motor de explosión'. Antes de que se iniciara la consiguiente juerga, Federico abrazo rápidamente al vate y le dijo: 'Acaba usted de hacer nuestro himno, que tanta falta nos hacía, y que llevaremos desde ahora por todos los caminos de nuestra tierra'. Y así fue; Federico le puso una música popular armonizada por él, y el carro de Tespis con motor de explosión quedo como himno de batalla teatral"

Y las palabras de Lorca..."Claro que le gusta al publico. Al público que también me gusta a mí: obreros, gente sencilla de los pueblos, hasta los más chicos, y estudiantes y gentes que trabajan y estudian. A los señoritos y a los elegantes, sin nada dentro, a esos no les gusta mucho, ni nos importa a nosotros. Van a vernos y salen luego comentando: «Pues no trabajan mal.» Ni se enteran. Ni saben lo que es el gran teatro español. Y luego se dicen católicos y monárquicos y se quedan tan tranquilos. Donde mas me gusta trabajar es en los pueblos. De pronto ver un aldeano que se queda admirado ante un romance de Lope, y no puede contenerse y exclama: «¡Qué bien se empresa!»"

La paciencia de Federico, su técnica aplicada a su vocación   de realizador, consiguió que un grupo de actores aficionados se empastasen en una gran técnica profesional. Le ayudaba en su trabajo el joven escritor Eduardo Ugarte, gran amigo de él y que era un compañero más para nosotros. Mi entusiasmo lo debió de notar Lorca y me empezó a repartir papeles que indudablemente iban a mi temperamento, pero a veces sufría porque en determinada obra no me daba el que yo deseaba, olvidando lo que tanto nos insistía: 'Aquí no existen primacías, ni segundas figuras, porque de lo que se trata es de formar una especie de falansterio en el que todos seamos iguales y cada uno arrime el hombro según sus aptitudes, ya que este teatro lo gobernará una democrática y cordial camaradería que nos alentará grandemente para ir carretera  adelante'. Y así fue, desde que en la plaza de Burgo de Osma y ante toda la villa, en una hermosa noche de julio de 1932, debutamos con las tres obras de Cervantes" Una manera de ser, 1979-80

La Guardia Cuidadosa de Cervantes, Modesto señalado con una cruz
La Guardia Cuidadosa de Cervantes, Modesto señalado con una cruz

"La Barraca para mí es toda mi obra, la obra que me interesa, que me ilusiona más todavía que mi obra literaria, como que por ella muchas veces he dejado de escribir un verso o de concluir una pieza, entre ellas Yerma, que la tendría ya terminada si no me hubiera interrumpido para lanzarme por tierras de España, en una de esas estupendas excursiones de «mi teatro». Digo mío, aunque no lo dirijo solo. Compartimos la dirección con Eduardo Ugarte, el colaborador de López Rubio, en la bella pieza De la noche a la mañana, premiada en el concurso teatral. Pero la verdad es que el que dirige soy yo, y Ugarte es mi control. Yo hago todo; él lo observa todo y me va diciendo si está bien o mal, y yo siempre hago caso a su consejo, porque sé que siempre es acertado. Es el crítico que necesita siempre todo artista llevar consigo. La Barraca es una empresa admirable, casi única. Es un teatro universitario, y aunque los hay análogos en las universidades de Oxford, de Cambridge, de Columbia, de Yale, y creo también en las de Alemania, no teniendo noticias de que los haya en Francia, ni en las de los otros países, digo casi único, no solo por la calidad de los espectáculos que ofrece, sino también por el fervor, la disciplina, el entusiasmo, la cohesión, el soplo de arte que anima a todos sus componentes. Como escenógrafos, tengo la colaboración de los mejores pintores de la escuela española de Paris, de los que aprendieron el mas moderno lenguaje de la línea al lado de Picasso. Todos sus intérpretes son estudiantes universitarios de la        Universidad de Madrid, y los elegimos después de una serie escalonada de pruebas. Primero llamamos a todos los que sientan vocación por el arte a una primera prueba, en la que les hacemos leer un trozo de prosa o un trozo de versos. Producida la eliminación de los que evidentemente no tienen condiciones, pasan, los que quedan, a una segunda prueba, en la que les hacemos recitar, ya de memoria, la poesía o la prosa que ellos elijan. Después de esta segunda eliminación de los que no acusan dotes, los que parecen tenerlas pasan a una tercera prueba, en la que cada cual representa, en una obra, el personaje que prefiere. Luego los hacemos representar, a cada uno, todos los tipos de una pieza. Y recién después de esto quedan definitivamente seleccionados e inscritos en el fichero de nuestro teatro, que es una de las cosas más curiosas. Tenemos catalogados más de cien intérpretes, de acuerdo con el tipo de cada uno, para llamarlo cada vez que se presenta un personaje que se adapte a sus condiciones. Y así, al lado de cada nombre pueden leerse las indicaciones.«Galán», «Seductor», «Mujer peligrosa», «Novia tierna», «Hombre infeliz», «Traidor», «Canalla», «Monstruo».Y es merced a todo el trabajo previo que hemos podido montar los espectáculos extraordinarios que hemos dado, reconocidos por todos los mas reputados y mas exigentes críticos de España. Durante un año y medio de labor, que es lo que llevamos realizando, hemos montado los ocho entremeses de Cervantes, varias obras de Lope de Rueda; Fuenteovejuna, de Lope de Vega; La vida es sueño, de Calderon, íntegra y tal como el autor quería que se montara; El burlador de Sevilla, de Tirso, y algunas otras. Y es curioso el íntimo placer, la atención recogida de los aldeanos, que le pegarían al que hiciera el menor ruido, que les hiciera perder una palabra, con que en los pueblos aparentemente mas atrasados de España se escuchan nuestras representaciones, que son el verdadero trasunto, la mas fiel y revivida versión de nuestro teatro clásico". Federico García Lorca. Cuaderno del Centro Dramático Nacional.

Expectación en la llegada de La Barraca
Expectación en la llegada de La Barraca


¡Pueblo de Almazán!: Los estudiantes de la Universidad de Madrid, ayudados por el Gobierno de la Republica y específicamente por el ministro don Fernando de los Ríos, hacen por vez primera en España un teatro con el calor creativo de un núcleo de jóvenes artistas destacados ya con luminoso perfil en la actual vida de la nación. Este grupo hace ahora su temporada preliminar, una temporada de ensayo para que los actores vayan formándose al contacto del público y adquiriendo una cierta soltura, precisa siempre aun para las técnicas dramáticas de más rígida interpretación. Así, pues, estas representaciones no son todavía perfectas, pero sí se puede notar en ellas un criterio nuevo de plasticidad y ritmo que serán superados y vencidos con el natural tiempo. Nosotros queremos representar y vulgarizar nuestro olvidado y gran repertorio clásico, ya que se da el caso vergonzoso de que, teniendo los españoles el teatro más rico y hondo de toda Europa, esté para todos oculto; y tener encerradas prodigiosas voces poéticas es lo mismo que cegar las fuentes de los ríos o poner toldo al cielo para no ver el estaño duro de las estrellas...(Alocución de Federico momentos antes de la representación.)

OBRAS DE LA BARRACA:

"La cueva de Salamanca" Cervantes

"Los dos habladores" Cervantes "

La guardia cuidadosa" Cervantes "

La vida es sueño" (auto sacramental) Calderón de la Barca 

"La tierra de Alvargonzález" Antonio Machado

"Fuenteovejuna"de Lope de Vega

"El burlador de Sevilla" de Tirso de Molina

"Elogía de Plácida y Victoriano de Juan del Enzina

"El Caballero de Olmedo" Lope de Vega

 "Las almenas de Toro" Lope de Vega 

"El retablo de las maravillas de Cervantes

La tierra de Jauja de Lope de Rueda




Modesto y la Barraca en Granada."Cómo no.Un patio andaluzsin mixtificación,unos chatos y la semisombra de una parra verde como las ilusiones fuertes".Cita de Modesto en el dorso de la foto
Modesto y la Barraca en Granada."Cómo no.Un patio andaluzsin mixtificación,unos chatos y la semisombra de una parra verde como las ilusiones fuertes".Cita de Modesto en el dorso de la foto
Auto Sacramental La vida es sueño, de Calderón
Auto Sacramental La vida es sueño, de Calderón
Modesto y Jacinto con La Barraca en Palmeral de Elche
Modesto y Jacinto con La Barraca en Palmeral de Elche

Así describió Modesto, , el 1 de agosto de 1932, la primera representación de La Barraca: "Son las 10 de la noche, de una noche castellanizada. Un poco de aire ondula las risas de la gente de este pueblo de Burgo de Osma; gentes que son sencillas pero con un aire de señorito de capital. Los balcones parece que no pueden con tanto peso y se inclinan también para ver mejor. Sobre el azul oscuro, las estrellas hacen guiños de plata. En el tablado aparece un hombre vestido con mono de mecánico y la insignia de La Barraca al pecho. Da unos pasos más y la batería le ilumina la cara. Es García Lorca, el poeta creador y director de La Barraca viene a saludar, como hará en todos los lugares, al pueblo que va a saborear unas obras clásicas en absoluto desconocidas para él. Explica también la misión educativa de este teatro, su organización y el desinterés económico de cuantos lo componen. Hay un silencio grande, avidez en recoger las palabras. García Lorca termina y son los primeros aplausos de aliento los que hacen animarnos en el debut. Se representa en primer lugar La Cueva de Salamanca, que es seguida con una atención grande, y son recogidas con muestras de regocijo todas las incidencias de su trama. Las frases apicaradas producen la sonrisa de la comprensión. Tras un descanso interpretamos Los Dos Habladores, de escuela cervantina, y obtiene también un éxito, aplaudiendo la gente sin reservas, y por último damos como final de nuestro debut La guarda Cuidadosa, que colma el éxito de la representación. Lentamente la plaza se va quedando vacía, la gente marcha contenta y nosotros nos damos los primeros abrazos por el triunfo de La Barraca, ilusión de todos los que amamos esta vida de farándula."

No hay duda de que La Barraca, además de divulgar y hacer brillar las ideas teatrales de Federico, fue un lugar de diversión y celebración de la vida, una oportunidad para aquellos jóvenes de vivir aventuras entre risas e ingenio. Así lo recordaba Jacinto, el hermano de Modesto. "La camioneta en la que se cargaba el tablado, los decorados y la ropa se carrozó especialmente para la Barraca.llevaba en los costados en gran tamaño las insignias de La Barraca, insignia que diseñó Benjamín Palencia, que también pintó los decorados del auto sacramental La vida es Sueño, y diseñó los trajes para esta obra. Esta furgoneta que a nosotros nos parecía muy alegre siempre iba delante y hacía de clarín anunciador de nuestra llegada, le llamábamos la bella Aurelia porque la conducía un estudiante que se llamaba Aurelio y la cuidaba como si fuese una hija suya"(testimonio de Jacinto Higueras.


Los "Barracos", con "la bella Aurelia",Modesto en la parte superior
Los "Barracos", con "la bella Aurelia",Modesto en la parte superior
Lorca junto a su hermana Isabel, Carmen García Lasagoity y Jacinto Higueras
Lorca junto a su hermana Isabel, Carmen García Lasagoity y Jacinto Higueras

ITINERARIOS DE LA BARRACA

Primer itinerario (julio 1932): Burgo de Osma - San Leonardo - Iglesia de San Juan de Duero (Soria) - Soria - Agrega - Vinuesa - Almazan - Madrid. (Entremeses de Cervantes: «La cueva de Salamanca», «Los dos habladores» y «La guarda cuidadosa».) Auto sacramental de Calderón: «La vida es sueño».

Segundo itinerario (agosto 1932): La Coruña - Santiago de Compostela - Pontevedra - Villagarcía de Arosa - Vigo - Bayona - Ribadeo - Cangas de Onís - Grado - Avilés - Oviedo. (Entremeses de Cervantes.)

Tercer itinerario (octubre 1932): Granada. (Entremeses de Cervantes. Calder´0n de la Barca: «La vida es sueño».)

Cuarto itinerario (octubre 1932): Madrid. (Entremeses de Cervantes. Primer acto de «La vida es sueño», de Calderón de la Barca.)

Quinto itinerario (otoño 1932): Valdemoro. (Entremeses de Cervantes, Calderon de la Barca: «La vida es sueño».)

Sexto itinerario (invierno 1932): Madrid. (Entremeses de Cervantes.)

Séptimo itinerario (diciembre 1932-enero 1933): Alicante   Elche - Murcia. («La vida es sueño», de Calderón de la Barca.)

Octavo itinerario (marzo 1933): Toledo.

Noveno itinerario (Semana Santa 1933): Valladolid - Zamora - Salamanca.

Décimo itinerario (primavera 1933): Madrid.          (Espectáculo en homenaje a Antonio Machado: «La tierra de Alvargonzález».)

Decimoprimer itinerario (julio 1933): Valencia - Utiel - Játiva - Almansa - Albacete - Alcaraz - Infantes - Valdepeñas - Tembleque. («Fuenteovejuna», de Lope de Vega. Entremeses de Cervantes.)

Decimosegundo itinerario (agosto 1933): León- Santander - Burgos - Tudela - Pamplona - Estella - Logroño - Huesca - Ayerbe - Jaca - Canfranc. (Entremeses de Cervantes: «El retablo de las maravillas». Lope de Vega: «Fuenteovejuna» - con un ballet folklórico dirigido por Pilar López- , El paso de Lope de Rueda, «La tierra de Jauja».)

Decimotercer itinerario (otoño 1933 e invierno 1933-34): Madrid. (Tirso de Molina: «El burlador de Sevilla».)

Decimocuarto itinerario (marzo 1934): Sevilla. (Entremeses de Cervantes. Lope de Vega: «Fuenteovejuna».

Decimoquinto itinerario (abril 1934): Tánger - Tetuán - Melilla. (Entremeses de Cervantes.)

Decimosexto itinerario (agosto 1934): Santander - Ampuero - Villarcayo - Frómista - Palencia - Peñafiel - Cuellar - Sepúlveda - Riaza - Segovia. (Tirso de Molina: «El burlador de Sevilla». Juan del Enzina: «Égloga de Plácida y Victoriano». Antonio Machado: «La tierra de Alvargonzález».)

Decimoséptimo itinerario (1935): Madrid y su provincia. (Lope de Vega: «Fuenteovejuna».).

Decimoctavo itinerario (agosto 1935): Santander           (Universidad Internacional) - Santander (Puerto Chico) - Medina de Pomar - Espinosa de los Monteros. (Lope de Vega: «El caballero de Olmedo». Lope de Vega: «Las almenas de Toro». Entremeses de Cervantes. Juan del Enzina: «Égloga». Calderón de la Barca: «La vida es sueño».)

Decimonoveno itinerario (1935): Madrid. (Homenaje a Federico García Lorca: «El Retablillo de don Cristóbal». atribuído a Cervantes: «Los dos habladores».)

Vigésimo itinerario (otoño 1935; invierno 1935-36 y febrero 1936): Madrid - Salamanca - Ciudad Real. (Homenaje a Lope de Vega:

«Fuenteovejuna». Cervantes: «El retablo de las maravillas».)

Vigésimo primer itinerario (abril 1936): Sabadell - Barcelona - Tarrasa. (Entremeses de Cervantes. Lope de Vega: «El Caballero de Olmedo».)

Arriba a la izquierda de Federico, Modesto
Arriba a la izquierda de Federico, Modesto
Garcia Lorca dirigiendo a Modesto en "los habladores", de Cervantes
Garcia Lorca dirigiendo a Modesto en "los habladores", de Cervantes
Miembros de La Barraca
Miembros de La Barraca
Teatro Español,1933
Teatro Español,1933

"Nuestro primer propósito era desenvolvernos solo en ambientes universitarios. Después hemos ido al campo, y hemos encontrado allí tanta a cordialidad y comprensión quizás más que en las capitales. Todo esto, a pesar de las imputaciones canallescas de los que han querido ver en nuestro teatro un propósito político. No; nada de política. Teatro y nada más que teatro.

Recuerdo haber tenido en Almazán  una de las emociones mas intensas de mi vida. Representábamos, al aire libre, el auto La vida es sueño. Empezó a llover. Sólo se oía el rumor de la lluvia cayendo sobre el tablado, los versos de Calderón y la música que los acompañaba, en medio de la emocion de los campesinos. Todo el mundo ha quedado entusiasmado. Hemos hecho una labor magnífica. Unamuno vio El burlador de Sevilla, y tanto le gustó, que, encontrándonos luego en Zamora, quiso oír y ver de nuevo la obra de Tirso. ¡Qué grande es Unamuno! ¡Cuánto sabe y cuánto crea! El primer Español. Se abre una puerta en cualquier parte, sale Unamuno por ella, con su cuerpo y su cabeza, y se ve en seguida eso: es el Español, el primer Español. Todo lo crea y sabe por estar tan arraigado en nuestro suelo y tener tanta luz en la mente. «Una cosa es la cultura me decía y otra la luz. Eso es lo que hay que tener: luz.» Pues Dámaso Alonso también se quedó prendado viendo una égloga de Juan del Enzina. Quiere fundar un teatro como el de La Barraca en la Universidad de Barcelona, y quiere que yo vaya por ahí unos días, este otoño, para ayudarle. Claro que iré, Dámaso Alonso lo merece. Y, además, ¡debe hacerse! También los extranjeros, ¡cómo alabaron La Barraca! Jean Prévost dice que no ha visto por Europa ningún teatro universitario mejor. Ha causado tanto entusiasmo que este invierno iremos a París. Allí inauguraremos el Colegio Español y daremos varias representaciones. También Ezio Levi, profesor de la Universidad de Nápoles, quiere que vayamos a Italia. Ya veremos. (Escritos. Federico García Lorca)


"Muchas horas y muchas alegrías, alguna tristeza, pero a esa edad de los veinte o veintitantos años universitarios el camino no es preocupante y sí esperanzador, sobre todo cuando se lleva a un guía tan humano con la alegría para todos y con su soledad tremendamente guardada. Todavía me parece escuchar las palabras que nos dijo en un ensayo de una de las últimas obras que nos dirigió: 'Hay que realizar la revolución dramática a través del espíritu con una sana risa para todo; mi risa de hoy es mi risa de ayer, mi risa silvestre que yo defenderé siempre, siempre hasta que muera'. Y se quedó silencioso de pronto con la mirada lejana en el trágico amanecer de los olivos... Pero lo esencial, lo inconmovible lo realizó al ofrecer con su Barraca el tinglado de la farsa por nuestros pueblos y ciudades al resplandor de las estrellas: una sana y renovadora vibración cultural, a través del hermoso juego del teatro" Una Manera de Ser, 1979-80